Belo, belo por do viene el polido secretario portando el libro de actas pora çelebrar el claustro. Siéntanse los professores, en las sus siellas y escafios. Ya se sofoca el bulliçio e se apagan los çigarros: ca non se dexa fumar quando en aquel habitáculo (la sala de proffessores) tienen logar tales actos. Ennos tiempos más gloriosos fumábase allí a destajo: ardían los ideales, çeltas, bisontes, ducados, labores peninsulares e fasta puros habanos, sin guardar más prevençiones, disimulos ni recatos e sin importalle a nadie que oviera o no oviera claustro; mas ennos tiempos presentes, túrpidos tiempos logsaicos, non fuman, por non fumar, de todo el proffessorado, ni siquiera los que tienen condiçión de catedráticos. Mas dexemos digresiones, prosigamos, prosigamos... El claustro va a començar. Minuçioso, el secretario abre el libro que portaba, en el cual lleva anotados acuerdos e discusiones de los claustros realizados. -Buenas tardes tengan todos, se abre la sesión del claustro. Segund el orden del día al primer puncto pasamos: "Lectura e aprobaçión. .. " Y los bosteços brotaron, pues si un claustro es insufrible, soporífero et cognaço, muy peor es recordar en la voz del secretario lo que pasó tiempo ha en un otro claustro arcaico. El secretario pasea los sus ojos vivarachos, con liturgia e çeremonia, por aquel papel pautado, pues es de todos sabido que siempre los secretarios cuando dan lectura al acta se lo passan como enanos. Los ojos de los presentes van paseando entretanto algunos, por el periódico, otros, por puntos lexanos de un desconchón de humedat que lleva más de tres años en la esquina de la sala debaxo de los lavabos. Et otros, más picarones, atisban, disimulados, los muslos de compañeras de las que están de buen año. Porque, por lo que paresçe, ninguno se está coscando. Mas, tras los largos minutos, la lectura llega al cabo: -Alguien entre los presentes quiere rectificar algo? Allí se cruçan miradas por entre el proffessorado. Todos callan un segundo. ¿Todos? No. Se alça una mano: -Quiero façer una enmienda, ca non es bien redactado lo que yo dixera otrora en acquel pasadó claustro. Ya convergen las miradas sobre el colega que ha hablado. Surgen las mormuraçiones, sonrisitas e codaços: -Ya ha intervenido el de siempre! ¿cuál mosca le habrá picçado? "El de siempre" es proffessor de aspeto desaliñado que suele impartir Historia e suele escucharse hablando: -Quando propusse el assumpto del material reprográfico, non dixe bla, bla, bla, bla, dixe más bien lo contrario, et, otros sí, bla, bla, bla; e, para que quede claro, repito: bla, bla, bla, bla e más blablablás añado. E cuando mil blablablás de la su boca brotaron, e por su testarudez el curioso secretario puncto por puncto sus frasses las fuera rectificando (pese a que, litteral mientre, las oviera pronunçiado tal como recuerdan todos si non eran dormitando), se dio aprobaçión al acta e pudo seguir el claustro. Allí fabló el director, prudente et acreditado, obediente al inspector, dócil e disçiplinado, al que el Consexo Escolar nonibró pera quatro annos: -Passemos a un otro puncto del órdine uotidiano: "Análisis reflexivo de notas e resultados que en el anterior trimestre obtuviera el alumnado". El sennor Xeffe d'Estudios expondrá, passo por passo, las estadísticas çiertas e los datos computados. E fabló el Xeffe d'Estudios, gentilhome e despexado, profesor de matemáticas e de edat de treinta y tantos, que está de Xeffe d'Estudios fasta que haya acumulado los punctos que neçesita pora conseguir traslado al logar en que nasçiera él y sus antepasados, que es la çibdat de Granada, que bañan Xenil y Darro. E fabló por largo tiempo el granadino exiliado de cuia mala folgada fazen lenguas los christianos: fablaba de porçentajes de suspensos e aprobados, de medias, modas e curvas, para lo cual, unos gráficos previamente repartiera en papel fotocopiado: -Tantos con todas suspensas, con una o dos, otros tantos, con tres o cuatro, otros muchos, e con todas, non sé cuántos. Estadísticas completas curso a curso, grado a grado, de las fieras de la ESO e de los bachilleratos, una asignatura et otra, fuéronse allí desglosando. Algunos de los claustrales se adormeçen sin recato, otros, en las fotocopias, pintan raros garabatos, otros muchos cuchichean comentando resultados (mas no de la evaluaçión sino de cómo quedaron los partidos que el domingo oviéronse disputado). Si cornptades los que escuchan non ha más de tres o cuatro. Quando al fin el granadino da conclusión al relato, el honrado Diretor pregunta a los congregados si alguno quisier quibçás fazer algún comentario. Las miradas de las gentes se dirigen al escaño donde se sienta "El de siempre"... Mas el Creador, en lo alto, justo e misericordioso, hase sin dubda apiadado, pues da la casualidad que faze un minuto escasso el que llaman "El de siempre" habíase levantado a façer una micçión ca está un poquiello prostático. Hora y media, bien complida, la reunión iba durando, cuando del orden del día al terçer puncto llegaron. Mas el terçer puncto era el más laboriosso et arduo: aprobación tras debate, por mayoría del Claustro, de esa cosa que se llama el Plan de Centro, que es algo que non se sabe por qué se redacta cada año, para que nadie le dé, ni por asomo insensato, una somera lectura, una hojeada, un vistazo, un atisbo, una mirada, un poquitiello de caso. Es deçir, un documento fecho para simulacro, redactado para nada, un assumpto burocrático que, eso si, requiere tiempo e, sobre todo, trabaxo. ¿Cómmo, sin Planes de Çentro hase vivido hasta hogaño? (Este inçiso es la pregunta que yo, fray Josepho, fago a las Administraçiones, que nos van administrando, a golpe de burocraçia, a golpe de papelajo, a golpe de... Mas dejémoslo, dejémoslo e prosigamos...) Tras luengas explicaçiones sobre el Plan antes nombrado el Equipo Directivo pide la opinión al Claustro. Los ojos de los presentes fuerte mientre están llorando, ca en aquesta coiuntura "El de siempre" ha regresado e, fechas ya las micçiones, se dispone a dar por saco. Non vos contar he, señores, qué dixo acquel ser humano ni quáles fueron sus críticas, ni cómo sus alegatos, ni de qué forma largaba por enmedio de sus labios, sólo vos diré que estuvo fablando muy luengo rato, e que algunos compañeros entraron, neçios, al trapo e muy imprudentemente a "El de siempre" contestaron. Formose, pues, la polémica sobre esse plan malhadado maguer allí a quasi totos el Plan les importa un nabo. La reunión se prolongaba por tres horas e tres cuartos, e la suffrida paçiençia iba muy presto menguando. Empero, las discusiones non iban a nengún lado: que si bla, bla, bla, bla, blá, si no sé qué o no sé cuánto, si patatin, patatán, "El de siempre" y otros cuatro larga, larga que te larga, larga que larga largando, iban sacando de quiçio al todo el resto del claustro. En esto, otro proffessor, veterano numerario, que imparte Lengua Española (agora ya "castellano"), que daba notorias muestras de cabreo redoblado, que estaba sin deçir mu desde el prençipio del claustro, enérgico e deçidido alçó, de pronto, la mano. -Pido la palabra -dixo, con tono fuerte e bizarro. "El de siempre" peroraba sin fazer ni puto caso. -Pido la palabra, coño!- Gritó, otra vez, redoblado. Al sentir tal exabrupto todos, por fin, se callaron, -Non quisiera interrompir a los que aquí están fablando, con tan discretas razones, con argumentos tan sabios, con sapiençia tan notoria e con tan lindos vocablos. Mas perdonat, companieros, ca mi alergia va aumentando e cuando oigo çíertas cosas me salen nutridos granos, me da escozor de garganta e me transpiran las manos. Mientras aquí discutían yo, paçiente, iba anotando cuantas veçes pronunçiaban un horrísono palabro, que según mi dermatólogo debo tratar de evitarlo: çinquenta y ocho vegadas, si no me fallan los cálculos, se oyó aquí "curricular" que es espantoso palabro e que, cuando se pronunçia, me sale pus de los granos. Pero podiera passar, por tal purulento caso, pues me ha reçetado el médico un muy milagroso bálsamo que me lo unto por la noche e dame alivio e descanso. Passo por "curricular", que ya es pasar, pero paso pero lo que non tolero, si al reloj echo un vistazo es que son las ocho y media e falta muy poco rato para que den en la tele el partido de la "Champions". Tal vez a algunos colegas non les importe este dato, mas yo ya no estoy dispuesto a seguir aquí tan pánfilo pudiendo estar en mi casa en el sofá retrepado tomándome una çerveza e fumándome un çigarro mientras contemplo en la tele partido tan señalado. Assí que, si el director, allá sentado en su escaño, non levanta la sessión, ¡pues yo mesmo la levanto! -Mas, colega, el Plan de Çentro non ha sido aún aprobado e diçe la normativa... -La normativa? ¡Al carajo! Y al jodido Plan de Çentro que le den mucho por saco.