LA DONACIÓN DE MIGUEL EN URANTIA
DESIGNADO POR GABRIEL para supervisar la nueva presentación
de la vida de Miguel en Urantia en la similitud de la
carne mortal, yo, el Melquisedec director de la
comisión reveladora a cargo de esta tarea, estoy autorizado para presentar este
relato de ciertos acontecimientos inmediatamente anteriores a la llegada del
Hijo Creador a Urantia para abordar la fase final de
su experiencia de donación en el universo. Vivir una vida idéntica a la que él
impone a los seres inteligentes de su propia creación, donarse así en la
similitud de sus diversas órdenes de seres creados, es una parte del precio que
cada Hijo Creador debe pagar para conseguir la soberanía completa y suprema del
universo de cosas y de seres construído por él.
Antes de los
acontecimientos que estoy a punto de describir, Miguel de Nebadon
se había donado seis veces, en la similitud de seis órdenes diferentes de su
variada creación de seres inteligentes. A continuación, se preparó para
descender a Urantia en la similitud de los mortales,
la orden más humilde de sus criaturas volitivas inteligentes y, como tal humano
del reino material, ejecutar el último acto del drama consistente en adquirir
la soberanía de su universo, de acuerdo con los mandatos de los divinos
Gobernantes Paradisíacos del universo de universos.
En el transcurso
de cada una de las donaciones precedentes, Miguel no sólo adquirió la
experiencia finita de un grupo de sus seres creados, sino también una
experiencia esencial de cooperación con el Paraíso que, en sí misma y por sí
misma, contribuiría además a establecerlo como soberano del universo creado por
él. En cualquier momento del tiempo pasado del universo local, Miguel podía
haber afirmado su soberanía personal como Hijo Creador, y como Hijo Creador,
podía haber gobernado su universo de la manera que hubiera escogido. Si esto
hubiera ocurrido, Manuel y los Hijos asociados del Paraíso se hubieran marchado
del universo. Pero Miguel no deseaba gobernar Nebadon
simplemente según su propio derecho aislado como Hijo Creador. Deseaba
ascender, a través de una experiencia efectiva de subordinación cooperativa a
la Trinidad del Paraíso, hasta esa elevada posición en el estado universal que
lo cualificara para gobernar su universo y administrar sus asuntos con la
perfección de perspicacia y la sabiduría de ejecución que un día caracterizarán
al gobierno sublime del Ser Supremo. No aspiraba a la perfección de gobierno
como Hijo Creador, sino a la supremacía administrativa como personificación de
la sabiduría universal y de la experiencia divina del Ser Supremo.
Por
consiguiente, Miguel tenía una doble finalidad al efectuar estas siete
donaciones a las diversas órdenes de criaturas de su universo. En primer lugar,
completaba la experiencia necesaria de comprensión de las criaturas que se
exige a todos los Hijos Creadores antes de que asuman la soberanía completa. En
cualquier momento, un Hijo Creador puede gobernar su universo por su propio
derecho, pero sólo puede gobernar como representante supremo de la Trinidad del
Paraíso después de haber pasado por las siete donaciones a las criaturas de su
universo. En segundo lugar, aspiraba al privilegio de representar la máxima
autoridad de la Trinidad del Paraíso que puede ser ejercida en la
administración directa y personal de un universo local. En consecuencia,
durante la experiencia de cada una de sus donaciones en el universo, Miguel se
subordinó voluntariamente, con éxito y agrado, a las voluntades combinadas de
las diversas asociaciones de las personas de la Trinidad del Paraíso. Es decir,
en la primera donación se sometió a la voluntad combinada del Padre, del Hijo y
del Espíritu; en la segunda, a la voluntad del Padre y del Hijo; en la tercera,
a la voluntad del Padre y del Espíritu; en la cuarta donación, a la voluntad
del Hijo y del Espíritu; en la quinta, a la voluntad del Espíritu Infinito; en
la sexta, a la voluntad del Hijo Eterno; y durante la séptima y última donación
en Urantia, a la voluntad del Padre Universal.
Miguel combina
pues, en su soberanía personal, la voluntad divina de las séptuples fases de
los Creadores universales con la experiencia comprensiva de las criaturas de su
universo local. Su administración se ha vuelto así representativa del máximo
poder y autoridad, pero desprovista de cualquier apropiación arbitraria. Su
poder es ilimitado, porque deriva de una asociación experimentada con las
Deidades del Paraíso; su autoridad es incuestionable, ya que ha sido adquirida
a través de una experiencia real en la semejanza de las criaturas del universo;
su soberanía es suprema, porque expresa al mismo tiempo el punto de vista séptuple de la Deidad del Paraíso y el punto de vista de
las criaturas del tiempo y del espacio.
Después de haber
determinado la época para su donación final, y seleccionado el planeta donde
tendría lugar este acontecimiento extraordinario, Miguel mantuvo con Gabriel la
conferencia habitual que precede a una donación, y luego se presentó ante
Manuel, su hermano mayor y consejero paradisíaco. Miguel entregó entonces, a la
custodia de Manuel, todos los poderes de la administración del universo que no
habían sido transferidos previamente a Gabriel. Y momentos antes de la partida
de Miguel para encarnarse en Urantia, Manuel aceptó
la custodia del universo durante el período de la donación en Urantia, y procedió a impartir los consejos habituales en
caso de donación, que servirían de guía a Miguel para su encarnación cuando
pronto creciera en Urantia como un mortal del
planeta.
A este respecto,
es preciso recordar que Miguel había elegido efectuar esta donación en la
similitud de la carne mortal, sujeto a la voluntad del Padre del Paraíso. El
Hijo Creador no necesitaba instrucciones de nadie para llevar a cabo esta
encarnación, si hubiera tenido el único propósito de conseguir la soberanía de
su universo. Pero se había embarcado en un programa de revelación del Supremo,
que implicaba un funcionamiento cooperativo con las diversas voluntades de las
Deidades del Paraíso. Y así, cuando obtuviera definitiva y personalmente su
soberanía, incluiría efectivamente en su totalidad la voluntad séptuple de la Deidad tal como culmina en el Supremo. Por
esta razón, ya había recibido seis veces en el pasado instrucciones de los
representantes personales de las diversas Deidades del Paraíso y de sus asociaciones;
y ahora recibía las instrucciones del Unión de los Días, el embajador de la
Trinidad del Paraíso en el universo local de Nebadon,
que actuaba en nombre del Padre Universal.
La buena
disposición con que este poderoso Hijo Creador se subordinaba voluntariamente
una vez más a la voluntad de las Deidades del Paraíso, en esta ocasión a la del
Padre Universal, había de producir ventajas inmediatas y enormes
compensaciones. Mediante esta decisión de efectuar un acto así de subordinación
asociativa, Miguel iba a experimentar en esta encarnación no solamente la
naturaleza del hombre mortal, sino también la voluntad del Padre Paradisíaco de
todos. Además, podía empezar esta donación única con la completa seguridad de
que no solamente Manuel ejercería la plena autoridad del Padre Paradisíaco para
administrar su universo durante su ausencia debida a la donación en Urantia, sino también con la tranquilidad de saber que los
Ancianos de los Días del superuniverso habían
decretado que su creación estaría segura durante todo el período de la
donación.
Ésta era la
situación en el momento importante en que Manuel presentó el cometido de la
séptima donación. Se me ha permitido dar a conocer los siguientes extractos de
las instrucciones ofrecidas por Manuel, antes de la donación, al gobernante del
universo que después se convertiría en Jesús de Nazaret
(Cristo Miguel) en Urantia.
1. MISIÓN DE LA SÉPTIMA DONACIÓN
"Mi hermano
Creador, estoy a punto de presenciar tu séptima y última donación universal.
Con gran fidelidad y perfección has ejecutado las seis misiones anteriores, y
sólo puedo pensar que saldrás igualmente triunfante de ésta, tu última donación
camino de la soberanía. Hasta ahora, has aparecido en tus esferas de donación
como un ser plenamente desarrollado de la orden que habías escogido. Pero ahora
estás a punto de aparecer en Urantia, el planeta
desordenado y turbulento que has elegido, no como un mortal plenamente
desarrollado, sino como un recién nacido desamparado. Esto, querido compañero,
va a ser para ti una experiencia nueva y no probada todavía. Estás a punto de
pagar el precio total de la donación y de experimentar la iluminación completa
de la encarnación de un Creador en la similitud de una criatura.
"A lo largo
de cada una de tus donaciones anteriores, has elegido voluntariamente someterte
a la voluntad de las tres Deidades del Paraíso y de sus interasociaciones
divinas. De las siete fases de la voluntad del Supremo, has estado sometido a
todas ellas en tus anteriores donaciones, excepto a la voluntad personal de tu
Padre del Paraiso. Ahora que has decidido someterte
por entero a la voluntad de tu Padre durante toda tu séptima donación, yo, como
representante personal de nuestro Padre, asumo la jurisdicción ilimitada de tu
universo durante el período de tu encarnación.
"Al
emprender la donación en Urantia, te has despojado
voluntariamente de todo apoyo extraplanetario y de
toda ayuda especial que hubiera podido ofrecerte cualquier criatura de tu
propia creación. Al igual que tus hijos creados de Nebadon
dependen totalmente de ti para conducirse con seguridad a lo largo de su
carrera universal, de la misma manera deberás depender enteramente y sin
reservas de tu Padre Paradisíaco para conducirte con seguridad a través de las
vicisitudes desconocidas de tu próxima carrera como mortal. Y cuando hayas
terminado esta experiencia donadora, conocerás en toda su verdad el pleno
sentido y el rico significado de esa confianza en la fe que tú exiges tan
invariablemente que todas tus criaturas dominen como parte de sus relaciones
íntimas contigo, como Creador y Padre de su universo local.
"A lo largo
de tu donación en Urantia, sólo tienes que
preocuparte de una cosa, de la comunión ininterrumpida
entre tú y tu Padre del Paraíso; la perfección de esa relación permitirá que el
mundo de tu donación, e incluso todo el universo de tu creación, perciban una
revelación nueva y más comprensible de tu Padre y de mi Padre, el Padre
Universal de todos. Sólo tienes que preocuparte, pues, de tu vida personal en Urantia. Yo me haré plena y eficazmente responsable de la
seguridad y de la administración ininterrumpida de tu
universo desde el momento en que renuncies voluntariamente a tu autoridad,
hasta que regreses a nosotros como Soberano del Universo, confirmado por el
Paraíso, y recibas nuevamente de mis manos, no la autoridad de vicegerente que
ahora me entregas, sino el poder supremo y la jurisdicción de tu universo.
"Y para que
puedas saber con seguridad que tengo el poder para hacer todo lo que te prometo
en este momento (sabiendo muy bien que represento la seguridad de todo el
Paraíso para el fiel cumplimiento de mi palabra), te anuncio que acaban de
comunicarme un mandato de los Ancianos de los Días de Uversa
que apartará todo peligro espiritual en Nebadon
durante todo el período de tu donación voluntaria. Desde el momento en que
abandones tu conciencia, al principio de tu encarnación mortal, hasta que
regreses a nosotros como soberano supremo e incondicional de este universo que
tú mismo has creado y organizado, nada grave podrá ocurrir en todo Nebadon. Durante el ínterin de tu encarnación, poseo las
instrucciones de los Ancianos de los Días que ordenan, inequívocamente, la
destrucción instantánea y automática de todo ser culpable de rebelión, o que se
atreva a instigar una insurrección en el universo de Nebadon
mientras estás ausente durante esta donación. Hermano mío, gracias a la
autoridad del Paraíso inherente a mi presencia y acrecentada por el mandato
judicial de Uversa, tu universo y todas sus criaturas
leales estarán a salvo durante tu donación. Puedes emprender tu misión con un
solo pensamiento: ampliar la revelación de nuestro Padre a los seres
inteligentes de tu universo.
"Como en
todas tus donaciones anteriores, quisiera recordarte que soy depositario de la
jurisdicción de tu universo en calidad de hermano fideicomisario. Ejerzo toda
la autoridad y uso todo el poder en tu nombre. Actúo como lo haría nuestro
Padre del Paraíso y de acuerdo con tu solicitud explícita de que actúe así en
tu nombre. Así las cosas, toda esta autoridad delegada será nuevamente tuya en
cualquier momento que estimes apropiado solicitar su restitución. Tu donación
es totalmente voluntaria en todas sus fases. Como mortal encarnado en el mundo,
estarás desprovisto de dones celestiales, pero puedes recuperar todo el poder
abandonado en cualquier momento que decidas reasumir tu autoridad universal. Si
eligieras revestirte de poder y autoridad, recuerda que sería únicamente por
razones personales, puesto que soy la garantía viviente y suprema cuya
presencia y promesa aseguran la administración estable de tu universo, de
acuerdo con la voluntad de tu Padre. Una rebelión, como ya ha ocurrido tres
veces en Nebadon, no puede producirse durante tu
ausencia de Salvington para esta donación. Para el
período de tu donación en Urantia, los Ancianos de
los Días han decretado que toda rebelión en Nebadon
contendrá la semilla automática de su propia aniquilación.
"Mientras
estés ausente debido a esta donación final y extraordinaria, me comprometo (con
la cooperación de Gabriel) a administrar fielmente tu universo. Al encomendarte
que emprendas este ministerio de revelación divina, y pasar por esta
experiencia de comprensión perfeccionada de los humanos, actúo en nombre de mi
Padre y tu Padre, y te ofrezco los consejos siguientes que deberían guiarte
para vivir tu vida terrestre, a medida que tomes conciencia progresivamente de
la misión divina de tu prolongada estancia en la carne.
2. LAS LIMITACIONES DE LA DONACIÓN
"1.
Según la costumbre y de acuerdo con la técnica de Sonarington -en cumplimiento de los mandatos del Hijo
Eterno del Paraíso- he tomado las medidas necesarias para que puedas emprender
inmediatamente esta donación como mortal, en armonía con los planes que tú has
formulado y que Gabriel me ha entregado para su custodia. Crecerás en Urantia como un hijo del planeta, completarás tu educación
humana -en todo momento sujeto a la voluntad de tu Padre del Paraíso- vivirás
tu vida en Urantia como lo has determinado,
terminarás tu estancia planetaria y te prepararás para ascender hasta tu Padre,
y recibir de él la soberanía suprema de tu universo.
"2.
Aparte de tu misión en la tierra y de tu revelación al
universo, pero concomitante con las dos, te aconsejo que, una vez que seas
suficientemente autoconsciente de tu identidad
divina, asumas la tarea adicional de poner fin técnicamente a la rebelión de
Lucifer en el sistema de Satania, y hacer todo esto
como Hijo del Hombre. Así pues, como criatura mortal del mundo, que en su
debilidad se ha hecho poderosa porque se ha sometido por la fe a la voluntad de
su Padre, te sugiero que lleves a cabo con benevolencia todo lo que tantas
veces te has negado a realizar arbitrariamente por la fuerza y el poder, cuando
disponías de estos poderes en la época en que empezó esta rebelión pecaminosa e
injustificada. Yo consideraría como un broche apropiado para tu donación como
mortal que volvieras entre nosotros como Hijo del Hombre, Príncipe Planetario
de Urantia, a la vez que Hijo de Dios, soberano
supremo de tu universo. Como hombre mortal, el tipo más inferior de criatura
inteligente en Nebadon, afronta y adjudica las
pretensiones blasfemas de Caligastia y de Lucifer, y
en el humilde estado que habrás asumido, pon fin para siempre a las falsedades
vergonzosas de estos hijos de la luz caídos. Ya que has rehusado
persistentemente desacreditar a estos rebeldes mediante el ejercicio de tus
prerrogativas de creador, sería conveniente que ahora, en la similitud de las
criaturas más humildes de tu creación, arranques el poder de las manos de estos
Hijos caídos. Así, todo tu universo local reconocerá con toda equidad,
claramente y para siempre, que has sido justo al hacer, en la forma de la carne
mortal, las cosas que la misericordia no te permitía hacer con el poder de una
autoridad arbitraria. Habiendo establecido así, por medio de tu donación, la
posibilidad de la soberanía del Supremo en Nebadon,
habrás llevado efectivamente a su término los asuntos pendientes de todas las
insurrecciones anteriores, a pesar de la mayor o menor cantidad de tiempo que
te lleve realizar esta tarea. Esta acción eliminará lo más esencial de las
disensiones pendientes en tu universo. Cuando recibas posteriormente la
soberanía suprema sobre tu universo, en ninguna parte de tu gran creación
personal podrán producirse desafíos similares a tu autoridad.
"3.
Cuando hayas logrado poner fin a la secesión en Urantia, cosa que harás indudablemente, te aconsejo que
aceptes que Gabriel te confiera el título de 'Príncipe Planetario de Urantia', como reconocimiento eterno de tu universo por tu
experiencia final de donación, y que además tomes todas las medidas compatibles
con el significado de tu donación, para compensar la aflicción y la confusión
causadas en Urantia por la traición de Caligastia y la falta adánica posterior.
"4.
De acuerdo con tu petición, Gabriel y todos los interesados
cooperarán contigo en el deseo expresado de terminar tu donación en Urantia con el pronunciamiento de un juicio dispensacional del planeta, acompañado por el final de una
era, la resurrección de los sobrevivientes mortales dormidos y el
establecimiento de la dispensación del Espíritu de la Verdad otorgado.
"5.
En lo que respecta al planeta de tu donación y a la
generación inmediata de hombres que vivirán allí en la época de tu estancia
como mortal, te aconsejo que asumas ampliamente el papel de instructor. Concede
tu atención, en primer lugar, a la liberación e inspiración de la naturaleza
espiritual del hombre. A continuación, ilumina el intelecto confundido de los
hombres, cura sus almas y libera sus mentes de los temores ancestrales. Y
entonces, según tu sabiduría de mortal, trabaja por el bienestar físico y la
comodidad material de tus hermanos en la carne. Vive la vida religiosa ideal
para inspiración y edificación de todo tu universo.
"6.
En el planeta de tu donación, libera espiritualmente al
hombre aislado por la rebelión. En Urantia, haz una
contribución más a la soberanía del Supremo, para que el establecimiento de
dicha soberanía abarque así todos los vastos dominios de tu creación personal.
Gracias a tu donación material en la similitud de la carne, estás a punto de
experimentar la iluminación final de un Creador del espacio-tiempo, la doble
experiencia de trabajar dentro de la naturaleza del hombre, con la voluntad de
tu Padre del Paraíso. En tu vida temporal, la voluntad de la criatura finita y
la voluntad del Creador infinito deberán convertirse en una sola, tal como se
están uniendo también en la Deidad evolutiva del Ser Supremo. Derrama sobre el
planeta de tu donación el Espíritu de la Verdad, para que todos los mortales
normales de esa esfera aislada tengan así un acceso inmediato y completo al
ministerio de la presencia segregada de nuestro Padre del Paraíso, los Ajustadores
del Pensamiento de los mundos.
"7.
En todo lo que hagas en el mundo de tu donación, recuerda
siempre que estás viviendo una vida para la instrucción y edificación de todo
tu universo. Vas a donar esta vida de encarnación mortal en Urantia,
pero debes vivir dicha vida para inspirar espiritualmente a todas las
inteligencias humanas y superhumanas que han vivido,
existen actualmente, o podrán vivir aún en cada uno de los mundos habitados que
han formado, forman ahora o puedan formar parte aún de la vasta galaxia de tu
dominio administrativo. Tu vida terrestre en la similitud de la carne mortal no
debes vivirla para que sirva de ejemplo a los mortales de Urantia
de la época de tu estancia en la tierra, ni para ninguna generación posterior
de seres humanos de Urantia o de cualquier otro
mundo. En lugar de eso, tu vida encarnada en Urantia
será una inspiración para todas las vidas en todos los mundos de Nebadon, a través de todas las generaciones de los tiempos
por venir.
"8.
La gran misión que debes realizar y experimentar en la
encarnación mortal está contenida en tu decisión de vivir una vida totalmente
dedicada a hacer la voluntad de tu Padre del Paraíso, y así revelar a Dios, tu
Padre, en la carne y especialmente a las criaturas de carne. Al mismo tiempo,
también interpretarás con un nuevo realce a nuestro Padre para los seres supermortales de todo Nebadon.
Junto con este ministerio de nueva revelación y de interpretación ampliada del
Padre del Paraíso para los tipos de mente humana y superhumana,
actuarás también de tal manera que efectuarás una nueva revelación del hombre a
Dios. Ilustra con tu única y corta vida en la carne, como nunca antes se había
visto en todo Nebadon, las posibilidades
trascendentes que puede alcanzar un humano que conoce a Dios, durante la breve
carrera de la existencia mortal. Y proporciona una interpretación nueva y
reveladora del hombre y de las vicisitudes de su vida planetaria, a todas las
inteligencias superhumanas de Nebadon
y para todos los tiempos. Vas a descender a Urantia
en la similitud de la carne mortal, y al vivir como un hombre de tu tiempo y de
tu generación, actuarás de tal manera que mostrarás a todo tu universo el ideal
de una técnica perfeccionada en el compromiso supremo de los asuntos de tu
vasta creación: el logro de Dios que busca al hombre y lo encuentra, y el
fenómeno del hombre que busca a Dios y lo encuentra; y harás todo esto para su
satisfacción mútua, durante una corta vida en la
carne.
"9.
Te recomiendo que recuerdes siempre que, aunque de hecho vas
a ser un hombre normal del mundo, en potencia seguirás siendo un Hijo Creador
del Padre del Paraíso. Durante toda esta encarnación, aunque vas a vivir y
actuar como Hijo del Hombre, los atributos creativos de tu divinidad personal
irán contigo desde Salvington a Urantia.
Tu voluntad siempre tendrá el poder de dar por terminada la encarnación en
cualquier momento posterior a la llegada de tu Ajustador del Pensamiento. Antes
de la llegada y de la recepción del Ajustador, yo garantizaré la integridad de
tu personalidad. Pero después de la llegada de tu Ajustador, y a medida que
reconozcas progresivamente la naturaleza y la importancia de tu misión
donadora, deberás abstenerte de formular cualquier intención superhumana de adquisición, de logro o de poder, debido al
hecho de que tus prerrogativas como creador permanecerán asociadas a tu
personalidad mortal, porque estos atributos son inseparables de tu presencia
personal. Pero, aparte de la voluntad del Padre del Paraíso, ninguna
repercusión superhumana acompañará tu carrera
terrestre, a menos que tú, mediante un acto de voluntad consciente y
deliberada, tomes una decisión indivisa que desemboque en una elección de toda
tu personalidad.
3. CONSEJOS Y ADVERTENCIAS ADICIONALES
"Y ahora,
hermano mío, al despedirme de ti mientras te preparas para partir hacia Urantia, y después de haberte aconsejado sobre la conducta
general de tu donación, permíteme presentarte algunas advertencias que son el
resultado de una deliberación con Gabriel, y que se refieren a aspectos menores
de tu vida como mortal. Así pues, te sugerimos además:
"1.
Que, en la búsqueda del ideal de tu vida como mortal en la
tierra, concedas tambien alguna atención a la
realización y ejemplificación de algunas cosas prácticas inmediatamente útiles
para tus compañeros humanos.
"2.
En lo que concierne a las relaciones familiares, da
prioridad a las costumbres aceptadas de la vida familiar tal como las
encuentres establecidas en la época y en la generación de tu donación. Vive tu
vida familiar y comunitaria de acuerdo con las prácticas del pueblo en el que
has elegido aparecer.
"3.
En tus relaciones con el orden social, te aconsejamos que
limites tus esfuerzos principalmente a la regeneración espiritual y a la
emancipación intelectual. Evita todo enredo con la estructura económica y los
compromisos políticos de tu época. Conságrate en especial a vivir la vida
religiosa ideal en Urantia.
"4.
Bajo ninguna circunstancia, ni siquiera en el más mínimo
detalle, debes interferir en la evolución progresiva, normal y ordenada de las
razas de Urantia. Sin embargo, esta prohibición no
debe ser interpretada como una limitación a tus esfuerzos por dejar detrás de
ti, en Urantia, un sistema duradero y mejorado de
ética religiosa positiva. Como Hijo dispensacional,
tienes concedidos ciertos privilegios para mejorar el estado espiritual y
religioso de los pueblos del mundo.
"5.
Si lo consideras conveniente, debes identificarte con los
movimientos religiosos y espirituales tal como puedan encontrarse en Urantia, pero trata de evitar, de todas las maneras
posibles, el establecimiento formal de un culto organizado, de una religión
cristalizada o de una agrupación ética separada de seres humanos. Tu vida y tus
enseñanzas deben convertirse en el patrimonio común de todas las religiones y
de todos los pueblos.
"6.
Con el fin de evitar que contribuyas sin necesidad a la
creación, en Urantia, de sistemas estereotipados
posteriores de creencias religiosas, o de otros tipos de lealtades religiosas
no progresivas, te aconsejamos además que no dejes ningún escrito de tu paso
por el planeta. Abstente de escribir en materiales perdurables; ordena a tus
asociados que no hagan imágenes u otros retratos de tu aspecto físico.
Asegúrate de no dejar nada potencialmente idólatra en el planeta en el momento
de tu partida.
"7.
Aunque vivirás la vida social normal y corriente del
planeta, y serás un individuo normal del sexo masculino, posiblemente no
entrarás en la relación del matrimonio, que sería perfectamente honorable y
compatible con tu donación. Pero debo recordarte que uno de los mandatos de Sonarington, relativos a la encarnación, prohíbe que un
Hijo donador originario del Paraíso deje tras de sí una descendencia humana en
un planeta cualquiera.
"8.
Para todos los demás detalles de tu próxima donación,
quisiéramos confiarte a la dirección de tu Ajustador interior, a las enseñanzas
del espíritu divino siempre presente que guía a los hombres, y al juicio
razonable de tu mente humana en expansión, de origen hereditario. Una asociación
así de atributos de criatura y de Creador te permitirá vivir para nosotros la
vida perfecta del hombre en las esferas planetarias. Esta vida no será
necesariamente considerada perfecta por un hombre determinado de una generación
determinada en un mundo determinado (y mucho menos en Urantia),
pero su plenitud será evaluada como total y suprema por los mundos más
perfeccionados y en vías de perfeccionarse de tu vasto universo.
"Y ahora,
que tu Padre y mi Padre, que siempre nos ha apoyado en todas las empresas
pasadas, te guíe, te sostenga y esté contigo desde el momento en que nos dejes,
cuando termines por abandonar la conciencia de tu personalidad. Que así sea a
lo largo de tu descubrimiento gradual de tu identidad divina encarnada en una
forma humana, y luego en todo el transcurso de tu experiencia de donación en Urantia, hasta tu liberación de la carne y tu ascensión a
la derecha de la soberanía de nuestro Padre. Cuando vuelva a verte en Salvington, te acojeremos a tu
regreso como soberano supremo e incondicional de este universo que tú mismo has
creado, servido y comprendido por completo.
"Ahora
reino en tu lugar. Asumo la jurisdicción de todo Nebadon
como soberano en funciones durante el ínterin de tu séptima donación, la de un
mortal en Urantia. A ti, Gabriel, te encomiendo la
salvaguardia del que está a punto de ser el Hijo del Hombre, hasta que pronto
regrese a mí envuelto en poder y gloria como Hijo del Hombre e Hijo de Dios. Y,
Gabriel, yo soy tu soberano hasta que Miguel vuelva así".
Entonces, en presencia de todo Salvington reunido, Miguel se retiró rápidamente de entre
nosotros, y ya no volvimos a verlo en su sitio de costumbre hasta su regreso
como soberano supremo y personal del universo, después de finalizar su carrera
de donación en Urantia.
4. LA ENCARNACIÓN -LA UNIÓN DE DOS EN UNO
Y así es como
ciertos hijos indignos de Miguel, que habían acusado a su padre-Creador de
buscar egoistamente la soberanía, y se habían
atrevido a insinuar que el Hijo Creador se mantenía en el poder de manera
arbitraria y autocrática debido a la lealtad ciega de las criaturas serviles de
un universo engañado, iban a ser callados para siempre y dejados confundidos y
desilusionados por la vida de servicio altruista que el Hijo de Dios empezaba
ahora como Hijo del Hombre -siempre sometido a "la voluntad del Padre del
Paraíso".
Pero no os
engañéis: aunque Cristo Miguel era verdaderamente un ser de origen dual, no era
una personalidad doble. No era Dios en asociación con el hombre, sino más bien
Dios encarnado en el hombre, y siempre fue precísamente
este ser combinado. El único factor progresivo en esta relación incomprensible
fue la comprensión y el reconocimiento conscientes y
graduales (por parte de su mente humana) de este hecho de ser Dios y hombre.
Cristo Miguel no
se volvió paulatinamente Dios. Dios no se volvió hombre en algún momento vital
de la vida terrestre de Jesús. Jesús fue Dios y hombre, siempre y para siempre.
Este Dios y este hombre eran, y son ahora, uno, igual que la Trinidad del
Paraíso compuesta por tres seres es en realidad una Deidad.
Nunca perdáis de
vista el hecho de que la meta espiritual suprema de la donación de Miguel era
realzar la revelación de Dios.
Los mortales de Urantia tienen conceptos variados de lo milagroso, pero
para nosotros, que vivimos como ciudadanos del universo local, hay pocos
milagros, y entre éstos, las donaciones de encarnación de los Hijos del Paraíso
son con mucho las más misteriosas. La aparición de un Hijo divino en vuestro
mundo por un proceso aparentemente natural, nosotros la consideramos como un
milagro _el funcionamiento de unas leyes universales que sobrepasan nuestro
entendimiento. Jesús de Nazaret era una persona milagrosa.
A través y en el
transcurso de esta experiencia extraordinaria, Dios Padre escogió manifestarse
como siempre lo hace, - de la manera habitual - de la manera normal, natural y
digna de confianza, de la acción divina.